El escocés Andy Murray venció el sábado al argentino Juan Mónaco y jugará la final del Masters 1000 de Shanghai con el suizo Roger Federer.
Murray, 4º favorito, cumplió con su cometido, mostrándose casi todo el match superior y con pleno control del partido ante un rival corajudo, con su habitual entrega pero perdiendo las escasas oportunidades que tuvo en el partido.
El que de entrada puso la mesa, el mantel, los platos bien calentitos, la sal y el vino fue el escocés.
Murray desde el vamos manejó la velocidad, hizo entrar en trampas al argentino, que además salió con exceso de brío y caro lo pagó.
El británico en el cuarto juego logró doble punto de break. El europeo lo trajo, lo llevó, lo tocó e impuso su practicidad habitual. El iberoamericano logró levantar las dos bolas de rotura pero su poco estable derecha dio otra pelota de rompimiento a su adversario. Una nueva falla de derecha del argentino dio el quiebre al escocés.
Murray ganó muchos puntos gratis con su saque, en cambio a Mónaco le costó hacer daño con el suyo. La derecha del tandilense continuó floja y Murray se hizo un festín jugándole por ese lado. En el sexto juego, el argentino sufrió y zafó de una instancia de quiebre.
En el séptimo juego, Mónaco tuvo una bola de rotura a base coraje y solidez desde la base. Pero Murray se mostró firme y avanzó a 5-2.
Mónaco atacó mal y jugó demasiado para la causa de Murray, que sin embargo también mostró errores con su derecha. A tal punto, que en el noveno juego el dunblanense quedó 15-40. El europeo salvó unan bola de break pero luego cometió una doble falta y el marcador quedó 5-4. Ese fue el peor momento de Murray en el certamen. Mas el argentino no lo aprovechó. Tras el descanso, Mónaco no sacó bien, dejo venir al británico, falló en definiciones poco comprometidas y no tuvo calma. Murray aprovechó el desorden del argentino logrando doble punto de set. El británico quebró al dejar el tandilense una derecha en la malla y ganó el set por 6-4 en 54 minutos.
En el segundo set, Murray se mostró implacable con las intermitencias del argentino y volvió a quebrar en el segundo juego cuando exageró una derecha invertida. El escocés, ya con el match en su bolsa, generó mayor carga para el iberoamericano. Nuevos errores en el tandilense le dejaron en el sexto juego 0-40. Un revés fallido del sudamericano dio el quiebre al escocés. Murray, confiado, sagaz y práctico, sirvió y logró triple punto para la final con un revés cruzado inalcanzable. El escocés cerró el duelo con un fantástico as tras una hora y 26 minutos de juego.
Buena tarea de Murray que logró sin atenuantes la final y para el argentino el consuelo de ser el número uno de su tierra y escalar hasta el puesto 25 en la ATP.
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